Evangelina Anderson

Notas de moda
El negro en la mujer

No existe ninguna otra prenda que haya hecho tantas maravillas en un guardarropa o que levante inmediatamente el ego de una mujer como un vestido negro. ¿Qué otra cosa podrías usar tanto para la fiesta en casa del embajador como para una cena casual? Nombra otra pieza que sea posible transformar fácilmente del día a la noche. ¿Qué más puede ser sexy, inocente, chic, solemne y elegante dependiendo de los accesorios con que lo complementes? Piensa en algo que pueda ser atemporal y clásico, fresco e innovador al mismo tiempo. Yo no conozco ningún otro.

Para entender el entorno que hizo necesaria la aparición de este básico, regresemos a 1920. Cuando las mujeres empezaron a deshacerse de sus vestidos largos y se cortaron el pelo, la sociedad poco a poco aceptó que éstas fueran mostrando un poco de sus hombros, espalda y piernas. La silueta más codiciada era lucir joven y esbelta.

Fue durante los veinte que la legendaria diseñadora de moda Gabrielle "Coco" Chanel cosió su nombre en la historia del diseño de moda. De hecho sus diseños son considerados el epítome del estilo de aquella época porque su trabajo era visto como moderno y actual. Le encantaba usar colores neutros y su tela preferida era el jersey. Coco tuvo la atinada capacidad de infundir comodidad y sofisticación a la moda. Esta inseparable combinación fue definitivamente revolucionaria y es una de sus herencias hasta nuestros días.

En noviembre de 1926 nació el pequeño vestido negro, "uniforme de la mujer moderna". Mademoiselle Chanel creó una simple vestidi-to negro en crepé, con escote alto, mangas entalladas y un corte justo arriba de las rodillas. No tenía cuello, botones, bordados, flequillos, capas ni empalmes. Sólo tenía una suave ola debajo de las caderas y un bies en V. Simplicidad extrema, pero fue la que convirtió este look en algo tan universal en una época donde el negro era considerado un color exclusivo para funerales y tiempos de duelo. Fue tal su éxito que la revista Vogue lo comparó con los automóviles Ford: de alta calidad y producido en masa.

Pero, ¿en dónde radica el poder de este vestido? En que es tan fácil combinarlo, que casi cualquiera puede lograr un buen outfit con un vestido negro. Una chaqueta lo hace adecuado para ir a trabajar. Si le añades perlas, se convertirá en un clásico de fiesta. Con muchos brazaletes y aretes de candelabro se vuelve glamoroso. Y lo más importante, los zapatos pueden darle el giro que quieras, o muy sexy, o más formal o más causal. Un vestido negro potencia a la mujer que lo usa, esto explica por qué todas tienen, al menos, uno.

¿Se ha convertido el vestidito negro en una institución?, ¿en un ornamento social para alguien que no quiere dar un mal paso? En todo eso y mucho más. Ahora el vestidito negro es el que cada mujer mantiene como fetiche, sin ser influenciado por el paso de la moda. Casi como si fuera el movimiento de la varita mágica del hada madrina, el vestido negro crea un aura de misterio alrededor de quien se lo pone. Inevitablemente hace una diferencia en medio de la paleta de colores. Sin nada de ostentación, pero con mucha clase, cuestiona lo establecido. No importa cuál sea el material del que esté hecho: terciopelo, crepé, satén, muselina... juegos sutiles en brillos y mates. Hay miles de variaciones en este tema, pero la esencia de este clásico no cambiará nunca: la mejor opción para reunir elegancia, clase, vanguardia y moda en una sola pieza.

Eunice Castro, Evangelina Anderson, Mónica Farro, Sofía Zámolo, Valeria Archimó, Fernanda Vives, Natalia Fassi, Sabrina Rojas, Adabel Guerrero, Laura Fidalgo, María Fernanda Callejón, Karina Jelinek y Jessica Cirio, Delfina Gerez Bosco

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